Notas, reseñas, entrevistas.

Tao Lin

Si tomamos al movimiento indie como la industria cultural más influyente de los últimos 10 años, podemos ver su expansión a diferentes disciplinas o zonas de producción. Tal es el caso de lo conocido como ALT LIT que no tiene que ver con una idea de prestigio aristocrático, sino más bien con la idea new age de lo “alternativo” y a su vez con un intertexto con los lenguajes del mundo digital (la tecla: ALT). Dentro de este movimiento encontramos a un muchacho de 30 años hijo de taiwaneses llamado Tao Lin. Tao Lin es muchas cosas que no vamos a analizar ahora. Solo vamos a decir que “todas esas cosas que es” son parte del “síntoma” que bordea a toda su literatura.

La editorial española  Alpha Decay fue la primera en traducir algunos textos de este escritor, peformer y videasta: Eeeee Eee Eeee (ya descatalogado), Richard Yates y Robar en American Apparel. En Argentina la editorial fantasma Dakota editora publicó Hoy el cielo está azul y blanco con manchas azul brillante y una luna pálida y pequeña y hoy voy a destruir nuestra relación y la pequeña editorial Triana publicó el libro más representativo e interesante de este movimiento y de este autor: Hikikomori. Libro escrito junto a la joven poeta Ellen Kennedy que puede leerse en inglés íntegramente en este link. La figura mediática de Tao Lin se ha convertido en el escritor cool del momento para revistas y reseñistas. Su literatura es un poco blandengue como todo lo indie: finalmente lo único que importa es poder expresarse de la forma más sincera intentando invertir el menor tiempo y dinero posible. En fin, entrevistamos a Tao Lin en las escalinatas del High Line Park.

Contame cómo decidiste, con Ellen Kenedy, la metodología para hacer el libro Hikikomori.

No lo tengo muy claro. Pero te puedo explicar la metodología: escribo una carta, entonces Ellen la responde, después yo respondo y así. Todo en un blog que sólo Ellen y yo conocíamos. Vivimos en diferentes ciudades durante, más o menos, la mitad de lo que duró el proyecto. Mantuvimos el intercambio de cartas hasta que tuvimos 99. No habíamos planeado terminar en 99; terminamos ahí porque, sencillamente, nos pusimos de acuerdo. Creo que fue un buen final.

¿Cuál es el tema del libro?

Para mí no tiene un tema. Creo que empezó con la idea de fingir ser unos hikikomori -término para un tipo deemo en Japón que nunca o casi nunca sale de su habitación y se comunica con el exterior por medio de post en sus blogs personales-  por lo demás, que yo recuerde, no había reglas.

¿Recordás cuándo empezaste a escribir con una la idea o conciencia literaria?

En la universidad cuando tenía 19 ó 20 busqué cosas como “novela solitaria deprimente” en Google y encontré Jean Rhys (y otros). Me leí todas las novelas de Jean Rhys (excepto la última, que es la única no autobiográfica) y, a partir de entonces, descubrí otros escritores como Frederick Barthelme y Joy Williams, quién citó a otros escritores que también había leído en algunas entrevistas .

¿Hay alguna relación entre tu familia y la literatura?

Para mí no hay ninguna relación notable.

¿Qué pensás sobre la diferencia entre la poesía y la narrativa?

Yo no pienso en esa diferencia. Trato de mantenerme lejos de definir o categorizar el arte. Me deprime pensar en que algo que alguien creó, para expresarse, los primeros pensamientos que genere sean: “¿encaja esto en la categoría ‘narrativa’ o en la categoría ‘poesía’?”, “¿por qué?” Entonces tener que argumentar en relación a eso sólo permite que la creación, la obra de arte nunca sea finalmente sentida, interpretada. Actualmente no estoy interesado en preguntas como “¿Qué es un relato?” o “¿Qué es un poema en prosa?” o “¿Qué es un poema?” En Hikikomori escribí lo que quería escribir, en respuesta a lo que Ellen había escrito.

¿Pensás en la literatura como la continuación de una tradición?

No tengo ningún pensamiento sobre eso. No estoy seguro que quiere decir  ”continuación de una tradición”.

El libro Hoy el cielo … ¿se trata de personas que no les gusta crecer?

No sé de qué se trata. Lo escribí entre 2003 y 2005, cuando tenía 20 y 21 años. Me opongo a decir de que trata cada frase, a menos que vos me mostrés la frase no puedo pensar en eso, es más, te puedo decir me opongo un poco más a decir sobre lo que trata cada relato y aún más, me opongo a decir de lo que trata el libro. Yo prefiero pensar que cada frase y cada relato y todo el libro, literalmente, tiene un efecto diferente y único en cada persona que lo lea y, seguramente, si lo leen de nuevo, en otro momento de su vida, el efecto volverá a ser diferente y único. Actualmente prefiero ver todo el arte de esta manera.

¿Qué problemáticas sociales pensás que abordan los jóvenes escritores?

No sé qué son jóvenes escritores y tampoco sé cuáles son los problemas de la gente. En e-mails, que me mando con gente de mi edad y que están escribiendo libros que me gustan -Sam Pink, por ejemplo- detecté un “problema”, si esto puede considerarse un “problema”. Es una sensación personal (y tal vez existencial) que tiene que ver con cierta arbitrariedad de la naturaleza que nos lleva directamente hacia la muerte, mientras que en las relaciones con otras personas, normalmente, no podemos comunicarnos de manera satisfactoria.

¿Hay una relación entre la joven literatura y la narrativa de la red social? 

No sé qué es “la narrativa de la red social”. No sé lo que es la “joven literatura”. No quiero saber que son estas cosas, cada persona tendrá una definición diferente. Sólo puedo verme a mí mismo comprometido con este tipo de cuestiones en la universidad, en una clase, después de que me dieran como consigna escribir un ensayo de cinco páginas en el que tengo que definir arbitrariamente una relación entre dos elementos y entonces tengo que buscar argumentos para justificar que lo que dije en el primer párrafo es cierto. No veo un tratamiento irónico de las redes sociales en Hikikomori. Veo, quizás, lo contrario: dos personas que usan el lenguaje para comunicarse entre sí.

Nenes Bian

Los Nenes Bian son, en la escena cordobesa, la banda revelación del 2013. Su propuesta es una mezcla de ritmos populares en los que prima la base del cuarteto con letras que narran historias en las que aparece el matrimonio igualitario, el concepto de desclazamiento, la militancia piquetera mezclados con la picaresca del tono cordobés. Este viernes a las 21:30hs presentan en la Ciudad de las Artes de la Ciudad de Córdoba De pecho, su primer disco, que es una selección de los temas que vienen tocando hace más de dos años e incluye Sharpei y La piquetera dos temas compuestos por el carnicero del barrio de Marcos, el bajista de la banda. Hablamos con uno de los integrantes de la banda sobre lo popular, la ley de medios y la cultura cuartetera.  Su disco se puede descargar de este link.

Formación

Me llamo Juan Fatala. Canto, toco la guitarra, la trompeta y algunas giladas más en los Nenes Bian. Nuestra formación es: piano, bajo y acordeón (formación característica de la Leo), guitarra eléctrica, batería y teclados (incorporados en los 80 por Chébere), wiro, tambora y congas (que vinieron de Centroamérica y se afirmaron en la banda de La Mona con Bam Bam Miranda). Debutamos en junio de 2011 hace poco más de dos años. El nombre lo tiramos con el Pelado (Santiago Pérez, voz, guitarra y piano) a la salida de un ensayo. Nos pareció divertido.

¿Cuarteto kirchnerista?

Algunos de nosotros tenemos una afinidad con el kirchnerismo más o menos marcada, tenemos divergencias en algunos temas y en otros levantamos bandera. Vemos la política también desde nuestro lugar, la Córdoba del cordobesismo, un escenario que nos preocupa mucho. Pero no sé si lo que hacemos puede llamarse “cuarteto kirchnerista”… lo que sí creo es que lo que hacemos se aprovecha de la coyuntura política que estamos viviendo. Es un momento muy bueno para producir de manera independiente y para decir las cosas con una sonrisa, o al menos una mueca cínica sin miedo al qué dirán. Hace diez años seguramente hubiésemos sido una banda de protesta o más combativa. Nosotros nos mantenemos en la trinchera, pero no es lo mismo. Ahora somos un poco más como cronistas de la realidad, contamos lo que vemos, lo que nos gusta y lo que no.

El disco

Al disco lo laburamos poco más de un año. Fue un quilombo, lo grabamos en mi casa y en lo de Martín Gallo, el batero, había archivos y sesiones por todas partes. Fernando Uñates fue el responsable en parte de que lo hayamos podido terminar. La mezcla y el master la hicimos en 10 días con los hermanos Bergallo. Es un primer disco, y como cualquier primer disco es una declaración de principios y una búsqueda. Básicamente metimos 13 canciones, 12 nuestras y una de Serrat. Las canciones hablan de la gente, son historias o retóricas referidas a la gente. Es la primera vez que lo pienso de ese modo pero sí, todas las canciones hablan de la gente. De la clase media, de los militantes, de piratas, de los códigos, etc. Hay una base de tunga tunga, bastante rock and roll, reggaetón, son, hay cumbia, reggae pero es un disco de cuarteto.

Progresismo vs cuarteto

El otro día fui a la Belle Époque a ver El club del cuarteto -una idea de Fernando Belzagui- donde algunos representantes de la vieja guardia y otros de la renovación se suman a intelectuales y artistas alrededor de un concepto integrador que es: el cuarteto. En un momento agarra el micrófono un profesor muy conocido de la UNC y bate cosas progre como: “¿dónde está la mujer en el cuarteto?” y que dentro del cuarteto también hay discriminación y que se yo cuánto… hasta que un negro se calentó y le gritó: “¡Caiate si vo’ nunca fuite a un baile!”

Folklore

Una lectura crítica sugiere qué Córdoba, a diferencia de las provincias norteñas con una fuerte cultura musical, no tiene un ritmo folklórico autóctono. En este contexto: ¿el cuarteto es la respuesta? Yo pienso que sí. Si el cuarteto se transmite de padre a hijo, si genera códigos y representaciones comunes y sobretodo si está vivo, como lo está el cuarteto en cada barrio de Córdoba, en las esquinas, en el bondi, en las fiestas. Eso pasa en Córdoba y en ningún otro lugar del planeta que yo sepa; es nuestra herencia, la cuidamos, la respetamos y la transmitimos.

Córdoba

Hacer música en Córdoba es una losa loco. Por lo menos en el circuito que nos movemos nosotros. Se labura mucho en condiciones por lo general de cuarta, se reniega bastante con los parásitos de la música, se cobra poco y tarde y se nos difunde poco a excepción de algunos medios como los SRT, Radio Nacional y alguna que otra FM. La ley de medios es algo que nos va a beneficiar mucho a los independientes y a los que nos juntamos para hacer fuerza y va a generar un montón de trabajo genuino alrededor de los miles de proyectos artísticos que hay en Córdoba. Entonces eso cambia la cosa; si ya no necesito del dueño de todo para sonar en la radio lo que necesito es calidad. La ley va a sumar calidad a la escena nacional.

Música popular

La música popular es la música del pueblo, la música que se aprende en la calle, la que se canta en las tribunas todos los domingos, la que se silba en los talleres mecánicos, la que suena en una fiesta de barrio, la que se nutre de las voces y los ritmos populares. O algo así… 

Carolina Aguirre

Siguiendo el modelo inglés, francés o estadounidense la crítica está acostumbrada a leer una generación literaria en torno a una publicación periódica, una revista. Así es que de acuerdo a los autores que ésta publicación edite se entretejerán las relaciones que permitirán la aparición de lo que conocemos como campo literario; con editores, editoriales, críticos, lectores y sobre todo libros. Actualmente, en Argentina, no tenemos una revista literaria que cumpla esa función. Pero hace un par de años tuvimos blogs. Esta forma barata, democrática y democratizante de circulación de producciones personales permitió que se conocieran analistas políticos, historietistas, periodistas y escritores que luego de un tiempo lograron consolidarse en un mercado laboral y cultural como tales. En este caso no podemos hablar de una publicación aglutinante sino de un modo de publicar. Ni de un campo literario sino de la construcción de autor. Para el caso de los escritores Carolina Aguirre es el mejor ejemplo. En el 2005 abrió su primer blog -Bestiaria- en el que parodiaba los estereotipos femeninos. En un año empezaron los premios como mejor blog en español y todo culminó en la publicación de una selección de estos textos en la editorial Aguilar. El mismo proceso se dio con un nuevo blog: Ciega a citas que además llegó a la televisión, ganó un premio Martín Fierro y fue vendida a más de 30 países. Su tercer novela por la misma editorial es El efecto Noemíque a diferencia de las anteriores surge con un proceso inverso. Primero libro, posiblemente después tv. Actualmente es la guionista de la ficción producida en Argentina con más rating: Farsantes. Hablamos con Carolina Aguirre sobre los múltiples formatos de escritura, literatura y TV.

¿En qué momento empezaste a tomar la escritura como un proyecto de formación profesional?

Estudié guión en la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica) ese es el paso hacia la profesionalización; pero independientemente de eso siempre escribí. Nunca quise hacer otra cosa, salvo ser carpintera. Tuve una carpintería bastante tiempo y en realidad, a medida que pasa el tiempo, noto que bastante parecido a escribir. Me gustan las dos cosas.

¿Cuál es tu background de autores?

Son personas importantes en mi vida porque tuve alguna revelación con respecto a la escritura viéndolos o leyéndolos. Yo además de escribir pienso mucho en la escritura. Teorizo mucho sobre los formatos y la forma de narrar. De una forma amateur y a la vez profesional, no tengo más intención que entender mi mundo y organizar lo que escribo o como desarrollo una idea. Robert Bresson, por ejemplo. No entendía bien lo que era capturar un tono hasta que vi Pickpocket. Me acuerdo del momento en el que entendí que era Dostoievski aún cuando contaba otra historia, que captar un tono era otra cosa. De Roberto Gomez Bolaños aprendí a valorar y desarrollar la verosimilitud. Ahí lo vi. El Chavo del 8 está en una vecindad de fibrofácil pintado, es un actor de 67 años en shortcito que se pinta pecas con una fibra y tiene arrugas, pero cuando dice que tiene hambre, se te para el corazón y podés ponerte a llorar de pena. El horizontal de un programa de Fernando Gaitan, que va narrando en 180 capítulos una historia sencilla que se va abriendo como una guirnaldas, la necesidad de ser clásico y de confiar en el lenguaje de Borges, a perderle el miedo a ser sentimental de Dickens, la construcción del personaje y del héroe de mi historia con Héctor en La Ilíada. También entendí lo que es escribir TODO para llegar a una escena ahí, en la Ilíada, cuando Héctor sale a pelear sabiendo que va a morir. Eso lo aprendí ahí, me acuerdo el momento en el que pensé en eso por primera vez.

¿Qué diferencias hay en cuanto a la estilística de la escritura, en escribir para la tv o escribir para que sea publicado en un libro?

Son lenguajes distintos, aunque la forma de conceptualizar la historia, de entender la trama, de elegir qué personajes son los mejores para cargar con ese drama es la misma. Al menos en mi cabeza. Yo soy guionista aunque escriba novelas, columnas de diario o reseñas gastronómicas. Siempre voy a pensar como guionista. Pequeño y mediocre, quizás, a mí me encanta lo que hago y me gusta entender el mundo desde ahí. También es verdad que en la tira diaria o en el blog, vos escribís, se graba y ya existe. No podés ir a cambiar cosas en el capítulo 1 como hacés en la novela. Ya fue. Se grabó, se emitió, perdiste.

¿Lees literatura argentina contemporánea? ¿Qué pensás de la literatura argentina contemporánea?

Claro. Leo todo. Me gustan mucho Mairal, Oyola, Moret, Busqued (aunque tiene una novela, espero la siguiente, ojalá se apure). Voy a decir algo terrible, pero siento que hoy todo lo interesante está en la tele, en internet, y en el teatro, y no en los libros. Menos en el cine. No me interesa tanto lo que veo ahí, hoy.

¿Cómo se hace para pensar una serie en términos de la coyuntura social y política, para que funcione, tenga rating, sin caer en la batalla mediática que impone la agenda?

Yo en lo único que pienso es en una historia que me apasione contar, que me quite el sueño, que me consuma el día a día en pensamientos. Hacer una tira es escribir 250 páginas por semana, además de reescrituras, correcciones, hijuelas. Es mucho. Si no es algo que te quite el sueño, la vas a pasar muy mal. Soy muy joven para ser autora, escribo lo que yo querría ver a la noche. Es suficiente para mí. En Farsanteses imposible no tocar ciertos temas porque cuando contás que un abogado está coimeando un juez de la nación o que un juez y un abogado penalista se gritan puto de mierda en un pasillo porque le cajonearon un expediente, estás diciendo cosas. Pero yo no elijo los temas, los temas aparecen dentro de un universo y una historia y uno los deja salir.

¿Es cierto que hay las series de ficción están en decadencia?

No es cierto. El prime time lo dominan las series de ficción. Son los programas más vistos de la televisión por lejos. La ficción es, en gran medida, lo que sostiene la tele de aire.

¿Cómo influyen las redes sociales en tu forma de escribir?

Influyen, más que en mi forma de escribir, en mi forma de vivir. Se manejan ideas e información. Por otro lado, siendo el autor de un programa de aire, hay un feedback con la prensa, con el público, con otros colegas e incluso actores que es gracioso y raro. No sé todavía como es, para serte franca. Está ahí, siendo. Veremos qué pasa con eso.

¿Cuáles creés que son las obsesiones que aparecen de forma recurrente en tus proyectos ficciones?

El amor, la insatisfacción, el trabajo como forma de opresión y frustración, las madres psicópatas, la comida, pero básicamente el amor. Doy mil vueltas para hablar de cómo la gente se enamora.

¿Cómo es que conviven el marketing y la escritura para poder generar productos sustentables?

Si yo te dijera que alcanza con escribir bien o mal o con trabajar mucho estaría mintiendo. No alcanza. El que te dice eso es un perverso. Yo tengo mucha suerte y lo reconozco, pero puedo vivir muy bien de lo que escribo porque entiendo el comercio de la escritura de otra manera. Muchos sienten que la escritura es algo sagrado que no se debe ni cruzar con el dinero. Yo, en cambio, no tengo pudor del dinero. Siento que mi trabajo vale mucha plata y quiero que me lo paguen. Cuando me sientan enfrente de un productor o de un editor, mi misión, mi tarjetita del TEG es sacarles toda la plata que pueda y hacer lo que yo quiera. Esas dos cosas. A veces coincide con la plata que ellos querían darme y con lo que querían hacer y es genial. Pero cuando no es así es cuando tenés que usar otras herramientas y ser encantadora, eficiente, pilla y muy pero muy sólida para obtener ambas. Si querés vivir de esto, más vale que tires algunas magias en las reuniones y tengas una personalidad que acompañe tu escritura o te vas a pudrir en un mar de resentimiento y de pobreza. Es muy difícil escribir, muchachos.

¿Qué pensás del éxito de las series norteamericanas? ¿Por qué acá no se pueden hacer series así?

No se puede hacer 13 capítulos por año, no es rentable porque somos un mercado más pequeño. Somos 40 y ellos son ¿320? Pero es un error tirar la toalla. Un error decir “acá no se puede, hagamos algo mas modesto”. Uno tiene que mirar hacia los Soprano y buscar la forma de escribir mejor. Todo empieza escribiendo mejor. Teniendo un concepto de programa, sabiendo qué vas a contar, diseñando un universo posible, desarrollando lenguaje, código, teoría de la escritura, formando guionistas nuevos. Farsantes, que es una tira diaria, y tiene un capítulo cada 24 horas le pega un sopapo a cualquier tira norteamericana, eh. Mirá las tiras de Estados Unidos, All my childrenGeneral Hospital, etc y mi tira (lo digo sin soberbia porque el guión es un instrumento, un punto de partida, puede que esté bien A PESAR de mi escritura y no por ella) les rompe el orto.

¿Qué papel le asignas al periodismo en relación a las demás zonas de producción escrita?

Yo no escribo muchas columnas ya, primero porque los diarios pagan mal y segundo porque no creo que hoy lo más interesante esté ahí. Hace poco, con Marcelo Birmajer dimos una nota y salimos en la tapa de La Nación de papel. Dos guionistas en la tapa del diario, con foto, arriba del logo. Increíble. ¿No? Nadie nos dijo nada, ni mi familia se enteró. El diario de papel no le importa a nadie. Y está muy bien

Negación y felicidad

Estas son algunas de las apreciaciones que dejamos a nuestros lectores ABC1 consumidores de poesía underground sobre el Festival Internacional de Poesía de Rosario.

* La “fiesta de la poesía” es en realidad una feria de artesanías con personas que en vez de comerciar objetos de alambre, cuero o tejido; comercia libros.

* En general el “militante” de la poesía suele ser un inadaptado social inofensivo. No va hacer atentados, no va cometer un crimen. Son simplemente personas con algunos problemas sociales para conseguir dinero, deficitarios del sistema educativo universitario. También hay algunos docentes de niveles medios y universitarios, algunos periodistas. Rosario es un lugar raro para la poesía. Pareciera escapar a esa lógica de la antiburocratización. Por ejemplo Rafael Bielsa, poeta rosarino, fue canciller de Néstor Kirchner o Martín Prieto y Daniel Helder, crítico y poeta respectivamente, son las cabezas del Festival Internacional de Poesía de Rosario porque supieron leer, negociar e insertarse en la burocracia. Por eso es que la municipalidad de Rosario giró 1 millón de pesos para la organización del mejor festival de poesía que se realiza en la Argentina. Podemos tomar a Martín Rodríguez como otro ejemplo de un poeta que se inserta en el esferas de la burocracia pero claro, son excepciones, de hecho no creo que a Martín Rodríguez le interese mucho organizar eventos poéticos. Preguntas: ¿El gran problema de la poesía contemporánea es que no quiere burocratizarse? ¿O que la burocracia no la quiere dejar formar parte de su sistema? ¿La poesía es mala porque reniega de la burocracia?

* El negocio del voucher. El feriante corre atrás del voucher. Hay una economía endeble pero estable atrás del voucher. El sueño del estrellato empieza por la confirmación de los gastos a cargo de “uno que invita”. Así hay caras que están en todas las ferias y festivales que viajan con sus libros sustentables y consolidan una red de comodities entorno al voucher.

* La poesía, el lenguaje poético, representa – tanto para la historia de la cultura oriental como de la occidental- una zona de experimentación con la lengua y la realidad.  Las actividades vinculadas a la poesía no sostienen la productividad del estado como las disciplinas tecnocráticas, ni tampoco corresponden a una zona rentable del mercado con el que alguien se pueda enriquecer; pero las sociedades supieron ubicarlas  en una zona de “respeto a la tradición o a la cultura” y se las considera “útiles” o “necesarias”. Por lo tanto una editorial de poesía, un poeta debería ser, en primera y última instancia, un constructor de sentido. Eso es lo que la sociedad y la cultura le demandan. Pero en Argentina no prima ese modelo. En Argentina pareciera que la decodificación es otra. Esa experimentación con el lenguaje y la realidad es simplemente una reproducción lúdica de sonidos, palabras, acentos y anécdotas para entretener a un círculo endogámico que no ejerce ningún tipo de crítica y aplaude (debo admitir que como en estos eventos hay que aplaudir todo el tiempo cosas que en otro contexto jamás aplaudiría, me descubrí varias veces aplaudiendo inconscientemente cada vez que la masa oyente lo hacía).

* Acá dejo otras preguntas: ¿Hace falta expresarse? Digo, sin hacer una epistemología de la expresión: ¿No habría cosas que merecen expresarse públicamente y otras no? Y en este sentido: ¿Debe fomentarse la estética de la precariedad? ¿Autopublicarse es no quererse?  ¿Publicar en editoriales de fotocopias también es no quererse? ¿Si nadie me quiere publicar debo hacer mis propios libros? ¿Por qué nadie invierte en poesía?

* Asistir a una lectura de poesía es como asistir a un evento contaminado por lo áulico y lo protocolar. Es como ir al casamiento de un amigo que es de una religión extraña y uno debe mostrarse natural y aprobatorio frente a la cadena de acontecimientos extraños e incómodos que uno observa y en algunos casos hasta debe participar.

* No se trata de plantear el debate poesía vs narrativa. No creo en esa rivalidad. Yo mejor plantearía la guerra música vs literatura. ¿Por qué los músicos ganan mejor por show que por lectura de un escritor/poeta? ¿Por qué tiene más valor el efecto sobre el público que el tiempo destinado a la producción de un material?

* La formación académica en la literatura y específicamente en la poesía no tuvo, en los últimos 30 años de historia argentina, buenos resultados. Ejemplos sobran. A su vez la mayor cantidad de académicos que escriben literatura se dedican a la poesía. La pregunta podría ser: ¿Cuál es la búsqueda?

* Ahora sí voy a comparar a la poesía con la narrativa pero no por cuestiones paradigmáticas ni desde matrices de producción, simplemente voy a tirar estadísticas subjetivas. De la narrativa contemporánea el 30% de los libros que se publican son legibles, no digo buenos, digo respetables. Mientras en la poesía menos del 10% de los libros que se publican pueden ser legibles, ni decir buenos. Si tuviera que darle un calificativo a la poesía contemporánea sería: mala. Siguiendo el espíritu de comparaciones, pongamos el movimiento de la poesía junto con, por ejemplo, un deporte que en Argentina está en vías de desarrollo o tiene una performance mala como el lanzamiento de disco o de martillo. La idea que prima en el deporte es la de crecer, romper records ser cada vez más competitivo. Para esto hay que tener apoyo del estado, de sponsors. La toma de conciencia de que uno es malo en algo puede tener dos resultados: 1) dejar de hacer eso y dejar a los que pueden hacerlo mejor que continúen con el mandato 2) esforzarse para mejorar.  En el campo de la poesía ninguna de esas dos reacciones naturales se manifiesta, más bien aparece una que promueve el empleadopubliquismo, el staus quo. Teniendo en cuenta que no hay nada de dinero, ni de poder más allá de los vouchers y los subsidios, no entiendo el por qué de esa estrategia empleada generalmente por terratenientes, aristócratas o caudillos. En este contexto, el staus quo, es como esforzarse por seguir siendo pobre.

* La solución. Selci y sus secuaces femeninos plantean una lectura que me parece la más sensata que escuché. Hace falta un Anibal Pachano de la poesía. Lo que en su momento fue el Diario de poesía. Un jurado que establezca lo bueno y lo malo, que promueva una estética con concursos y publicaciones, que se proponga armar un canon. Estaría bueno, ya que estamos en una era de múltiples voces, que haya varios diarios de poesía, uno objetivista, uno más barroco, uno más regiolalista, otro más clásico, otro de género. Siempre promoviendo cierta competitividad, productividad, crecimiento. Para terminar: la crítica no es lo que nos va a salvar, no, lo único que nos puede salvar es la guita.

Entrevista a Ignacio Colina

Existen varios casos de fakes que desde el mundo virtual de las redes sociales pueden cometer delitos, estafas, fraudes o simplemente trollear. Entrevista a uno de los fakes que más revuelo causó en los últimos meses trolleando (persiguiendo, acosando, molestando) a personajes del precario mundillo literario de la narrativa y poesía contemporánea. Sus logros van desde insultos y bloqueos de cuenta, hasta juntas de firmas y denuncias.

1. ¿Sos un fake? ¿Te considerás un fake o una persona anónima? Hablando en el contexto de redes sociales.

¿Qué yo me considero qué? ¿Qué es un fake? Si la entrevista empieza así…

Pensé que la idea era aprovechar la posibilidad que uno da de aportar comentarios acerca de la literatura, no que vendría por el lado de la pavada. En fin. Ignacio Colina, argentino, dos hijos. Divorciado. Viudo del corazón. ¡Me gustan las mujeres! Hincha de Argentinos Juniors. Matero. Honesto. Y apasionado de las letras y la pluma, por supuesto.

2. Me llegó información de varios escritores que se vieron perseguidos por tu persona. Es decir que fueron cuestionados como tales. ¿Es un mecanismo de qué? Es decir: ¿cuál es la intención?

¡Averigüe! Otra pregunta estúpida. Es una máquina usté. En fin, no va a tener ese placer. Que yo diga que un escritor me parece malo no encierra ninguna otra intención. Lo digo desde haber estudiado, desde mi formación autodidacta. Pasa que está tan de moda mentir, alabar, inventarle talento a gente desprovista de toda habilidad literaria, que lo mío pasa a ser una rareza. Pero los lectores, no son tontos. Esto va a explotar en mil pedazos, señores. Porque todo el mundo se está dando cuenta que los escritores, los editores, la prensa especializada, miente. Que acá hay mucho barullo y poco talento. ¡Mucho barullo, mucho facebook, y poco talento, pocos lectores de Esquilo, de Shakespeare, de Nietzsche! Por mi trabajo hablo mucho con los lectores. ¿Sabe por ejemplo cuántos libros vendió Osvaldo Bazán? 37 ¡37 libros! Ni siquiera los homosexuales lo compran. Rubio, el gran poeta argentino ¿sabe de qué vive? ¡De vender garrafas de 10kg por mercadolibre! ¿Y el dólar Blue? ¿Ah? Bastan un par de páginas para entender que la mayoría de los libros que hoy se promocionan de cualquier forma son muy malos. Un verdadero fraude. Por eso decirle a un autor que su libro es malo hoy a muchos del ambiente les parece raro, un ataque, una forma de llamar la atención. Mucha gente piensa como yo. Mucha gente siente vergüenza ajena por los libros que se publican. Mucha gente ya entendió que hoy prevalece el marketing antes que el sentido artístico.

3. ¿Qué pensás de la literatura contemporánea en general? ¿Qué opinión te merece?

En términos generales es pésima. Se sobrevalúa a escritores a los que hace dos décadas se les habría impedido hasta llevar un diario personal. Así de malos son. Muchos, como en el caso de Laiseca, son alabados por tratarse de dinosaurios. Pero lo que olvidan es que en su tiempo, escritores como este que menciono eran leídos por… nadie. Yo conozco personalmente a Laiseca y en sus pocos ratos de lucidez él lo reconoce. En su época había uno, dos, diez, quince nombres que presentaban un nivel tremendamente superior a lo que escribía Alberto. Hoy, en un contexto de pobreza literaria, el tuerto es rey.

Por el lado de los jóvenes, la mayoría escribe mal, con problemas graves de forma y estilo. Es insólito el nivel de incoherencias y desconexiones que uno encuentra en los textos. También está lleno de plagios, de copias, de robo de ideas. Tanto tendríamos que aprender de Clarita Beter. A la mayoría no le importa escribir buenos libros, hacer crecer la literatura. Crear, transformarse en creadores sublimes, tocar lo inalcanzable, es cima de la fantasía que es la literatura, aquello a lo que Ruben Darío llamaba “el mantra”, la “cumbre inexpugnable”, “la torreta de marfil”. Eso no. A la mayoría le importa tener algo con su nombrecito en un estante. Yo escribo ficción -tengo varios textos que permanecen inéditos- y pasé muchos años esforzándome para pulir mi prosa. ¡Retuérzale el cuello al cisne, como decía Neruda! ¡Hay que trabajar, ser paciente! En mi Facebook tengo a muchos contactos de la literatura que se escribe hoy en la Argentina. Créame que a veces siento vergüenza ajena. Una vergüenza muy grande, muy profunda, cavernosa, hueca… Pero a los autores no les importa. Hay autores buenos como Guillermo Martínez, el viejo y querido Abelardo Castillo, no confundir con Alberto Castillo, Pablo Ramos que escribe desde la verdad, desde la honestidad, aunque sea medio falopero y faje a la mujer. Me gusta mucho también la novela que publicó hace poco Maitena, y sobre todo la hermosa novela de Diego Erlan, los cuentos de Ignacio Boido, esos sí son escritores, que van despacio y desprecian a los arribistas. Otro que me gusta mucho es Enzo Maqueira, ¡y qué hermoso es él! Un verdadero seductor, ¡un esteta! Y Gonzalo Unamuno, qué buen mozo es también. De Sagrado Sebakis no puedo decir lo mismo, pese a lo cual, su literatura es soberbia, excelente.

4. ¿Qué pensás de los mecanismos de la literatura, como por ejemplo la solventación que propone el taller literario?

Me parece correcto siempre y cuando se les acerque a los alumnos verdaderas herramientas de formación u orientación. Ignacio Molina, Diego Grillo Trubba, son gente seria en ese aspecto. Además de notables escritores, claro. Y Maximiliano Tomas, también. Y aparte es un tipo muy lindo, exquisito. El inconveniente es que existen pocos talleres como la gente. La mayoría son dictados por oportunistas que sólo montan estas cosas para quedarse con el dinero de los desesperados que intentan, al menos, escribir decentemente un microcuento. O para garantizarse favores sexuales a los que de otra manera no podrían acceder. Un ejemplo de esto puede ser Gonzalo Garcés o Juan Terranova, que cada uno o dos meses inventa un “taller” para pagarse el porno de internet o seducir alguna alumna fea. Un día es “especialista” en literatura latinoamericana y al otro es un erudito en narrativa libanesa. Como Terranova, que como autor dejó de ser una buena promesa para volverse uno más del montón al que sólo le queda el perecedero don de provocar (pegarle a Kohan es como pegarle al perro de Funes), hay muchos, sobre todo en esto que llaman la Nueva Narrativa Argentina. La Narrativa Decadente, como digo siempre yo. ¿Qué puede surgir de la decadencia si no es más decadencia?

5. ¿Sos escritor? ¿Cuál es tu relación con la literatura?

Soy editor, soy escritor, profesor, imprentero, librero, produzco músicos, soy fierrero, de Ford a muerte, soy muchas cosas. Tal vez un poeta, quién sabe. ¿Es o no es la poesía la voz más precisa, magna, inaudita? Neruda y sus valles, Fabián Casas y su esfuerzo por retratar la vida doméstica, Dante y sus interminables laberintos del saber y el miedo… Sé que el verdadero artista debe hacerlo todo. Todo salvo perder el tiempo con frivolidades, como la televisión o incluso el Internet. Leo más de lo que escribo, desde ya. Y publico cuando los colegas editores pagan. Firmo mis trabajos con otro nombre. Uno muy conocido en el ambiente actual, por cierto. Sin embargo, como ya conté, tengo muchos textos inéditos, varios libros de poemas que nunca verán la luz tal vez. ¿Para qué? ¿Para que lo lean mis amigos y me digan que es genial por facebook? Yo voy por editoriales grandes o nada. Planeta, Mondadori, Tusquets. Ahí está la verdadera literatura, la posibilidad de trascender nuestra existencia mundana. Si le interesa puedo pasarle alguno de mis inéditos, pero a cambio le exigiría una devolución. Le aseguro que se leen rápido pero tardan en olvidarse. Para la próxima, al menos no me haga corregirle los errores de redacción y formulación de preguntas. Ya veo cómo escribe usté: con los codos. Le dejo lo suyo, Godoy. Que le sirva. Gracias. Si necesita foto, use algunas de las que subí en este medio. ¿Me avisa si sale y cuándo sería? Y si me puede pasar un teléfono, así lo llamo y hablamos de lo que le comentaba antes. Saludos.