El nuevo panorama de autores jóvenes. ¿Qué escriben? ¿En qué piensan? ¿Qué leen? ¿Cuáles son sus búsquedas? Un análisis sobre las nuevas maquinarias editoriales y el recambio generacional.

 

 

Lecturas fundantes

 

Hernán Vanoli dice que le gusta mucho la literatura norteamericana, Faulkner, David Foster Wallace, Palahniuk, Irvine Welsh, también Houellebecq y de Argentina Roberto Arlt y Salvador Benesdra. También las películas de Sono Sion. Diego Meret por su parte habla de  la trinidad Felisberto, Onetti, Beckett y del libro Todos muertos, de Chester Himes. Julián Troksberg pone en primer lugar los cuentos de Levrero y luego las novelas y cuentos de Fogwill. Después nombra a Hebe Uhart, Saer, Aira, Bolaño y un puñado de autores norteamericanos. Inés Acevedo solo propone un libro y un autor El beso de la mujer araña, de Puig.

 

El joven escritor

 

Durante los primeros años de la universidad uno de mis profesores de literatura española me habló de los recambios generacionales. Me dijo que durante la edad media una  generación podía llegar a abarcar hasta dos siglos. El paradigma se extendía más allá de la vida de las personas. Por eso es que uno ve tan pocos cambios estéticos en esas violentas y anticuadas literaturas. Después me dijo que entonces, estamos hablando del año 2003, un cambio paradigmático que introduce a una nueva generación dura más o menos siete años. Ya pasaron casi diez años de esa charla y me atrevería a decir que hoy en día el cambio generacional ronda los cinco años. Cada cinco años hay un gesto histórico revolucionario que marca la diferencia entre el pasado y el hoy, lo nuevo y lo viejo. Por ejemplo, bajo este precepto, es coherente que existan personas prácticamente de la misma edad que manejen sin problemas Facebook pero que les parezca incomprensible el microbloggin de Twitter.

 

Bien, dicha esta pequeña reseña autobiográfica, hablemos de las nuevas generaciones de escritores. En la literatura no basta con que aparezca algo nuevo que se imponga o que marque tendencia. Acá, lo nuevo tiene que mantenerse en escena unos años para ser considerado nuevo. Los procesos son más lentos y rebuscados. A la hora de hablar de recambio generacional primero tenemos que hablar del concepto de escritor joven. ¿Qué es un escritor joven? ¿Cuántos años debería tener? ¿Quién determina esto? Preguntas complicadas. De proponer una lectura sobre la incidencia de la edad como variable dentro de la maquinaria editorial se podría asegurar que la edad de la categoría “escritor joven” cada vez baja un poco más. Desde mediados hasta finales del siglo XX rondaba aproximadamente entre los cuarenta y cincuenta años. Hoy en día está entre los veintipico y los treinta. Más cerca de los treinta. En general el mundo globalizado y la macro expansión de los canales por dónde circula la información generó una prolongación de la adolescencia y un adelantamiento del proceso de inserción laboral. Cada vez hay más profesionales, universitarios o no, de menos edad.

 

En la actualidad, dada la conformación de las redes de editoriales y de determinadas variables de políticas comerciales, el recambio generacional sucede en una zona de editoriales que se autodefinen como independientes o autogestionadas.

 

 

El proyecto

 

Vanoli publicó Varadero y Habana Maravillosa (Tamarisco 2009) un libro de cuentos que el mismo define como de ciencia ficción biopolítica sudaca y Pinamar (Interzona 2010) que explica como una novela epistolar hiperrealista sobre la política y el arco 2001-2010. Actualmente esta escribiendo un cuento que va a integrar una suerte de novela coral basada en la hipótesis de que los desaparecidos vuelven como zombies. Otro sobre la resolución 125 para una antología latinoamericana. Una nouvelle pulp de ciencia ficción sobre dos chicas barrabravas que secuestran a Messi y un policial con becarios de CONICET como protagonistas. Cuando se le pregunta cuál es el tema atrás de todo esto dice: el discurso político de la clase media, el turismo como forma de organización de la experiencia, el sexo, la decadencia irrefrenable de lo humano y del humanismo, el 2001, la amistad y la monstruosidad.

 

Meret publicó En la pausa (Mansalva 2008) y dice que es un libro cuenta la historia de un personaje que es una contradicción en sí misma. Un tipo que se cuestiona “la imposibilidad de recordar” al tiempo que narra recuerdos con precisión. Ahora está con un libro de cuentos breves, Narraciones correntinas u Ojo de ñandú, son los dos títulos que tiene en mente. Meret piensa que la relación esto con En la pausa puede estar en el tono, la geografía y en malentendido de lo autobiográfico. También trabaja en una novela juvenil, Canadá, cuyo protagonista es un biógrafo.

 

Troksberg publicó La ruta hacia acá (Tamarisco 2011) y lo describe como un libro de relatos que habla de lo absurdo de la realidad. Momentos o situaciones absurdas de hechos o situaciones reales, o incluso realistas. En este momento escribe tres relatos a la vez, uno que es sobre un baterista a comienzos de los ochenta, otro sobre un incidente radiactivo y otros sobre los apagones en las ciudades. Julián Troksberg dice: los temas con los que largo suelen no tener nada que ver con lo que termino escribiendo, ni en la anécdota ni en lo más oscuro y oculto de los relatos.

 

Inés Acevedo publicó Una idea genial (Mansalva 2010) Cuando se le pregunta por el material que tiene publicado hasta ahora nombra un blog, cuentos donde los personajes tienen algún problema para comunicarse con alguien, cuentos  infantiles y también una novela donde cuenta su vida Una idea Genial. Sus proyectos actuales encuentran forma en su blog (granpatocriollo.blogspot.com). Es una escritura liberadora y autobiográfica, dice.

 

 

Multinacional vs Independiente

 

Desde hace unos años las editoriales multinacionales no publican novedades editoriales. Es decir publican solo a autores que ya han tenido un recorrido por el campo editorial y pueden considerarse en primer lugar sujetos posicionados, y en el mejor de los casos respetables. En materia de riesgo todo parece haber quedado reducido a las antologías. A partir de la Joven Guardia del periodista y editor Maxi Tomas vinieron muchas antologías de jóvenes escritores con el objetivo de posicionar autores que después le rindieran a los agentes y editores de las cadenas multinacionales.

 

Por entonces el gran polemista Fogwill salía a dar entrevistas diciendo que prefería publicar en editoriales pequeñas porque de ese modo 1- Le rendía más económicamente porque son editoriales que por sus costos de producción no saldan libros y 2 - El libro tiene una mejor atención como tal. Pertenece al círculo de las novedades editoriales mucho más tiempo que en una editorial multinacional, que presenta entre veinte y treinta novedades mensuales; y además es un objeto más valuado por los propios editores.

 

Este es el marco en el que las grandes editoriales no hacen apuestas nóveles. A este ejercicio de recambio y apuesta lo hacen editoriales más pequeñas, editoriales llamadas autogestionadas o independientes.

 

El fenómeno expansivo de las editoriales independientes (entendiendo este concepto como un ejercicio político y performático) se inicia entre la última mitad de la década de los 90’  y la crisis del 2001, primordialmente en proyectos de poesía. Eloisa la cartonera, Belleza y Felicidad, Ediciones del Diego, marcan una nueva era de precarización editorial y de autores que instauran un nuevo circuito de circulación de obra externo al de la crítica de los medios, la difusión editorial y fundamentalmente la comercialización del objeto libro.

 

Hoy en día se pueden distinguir dos zonas de editoriales independientes. Una es el grueso que está nucleada en la FLIA una descomunal feria itinerante, en donde la editoriales exponen sus libros y sus autores. Otra es una zona de publicaciones más refinadas y que, pese a no contar con el aparato de producción multinacional, distribuyen sus libros en librerías y de este modo se disputan los mismos espacios de legitimación que las multinacionales compitiendo, en los medios de crítica literaria, el posicionamiento de la buena literatura. Este grupo de editoriales (Entropía, Bajo la luna, Tamarisco, Interzona, Mansalva) son las que proponen un recambio generacional de autores.

 

 

El sueño de la editorial propia

 

Vanoli cuenta que forma parte de la Editorial Tamarisco, junto a Félix Bruzzone, Sonia Budassi y Violeta Gorodischer. También participar del colectivo editorial de la Revista Crisis.

 

Meret dice que, aunque no está vinculado totalmente a un proyecto editorial, a veces hace correcciones para Werther, la editorial que lleva adelante la narradora Ratón Maciel, que también dirige la Beatrizos, una revista literaria.

 

Troksberg no forma parte de ningún proyecto como editor al igual que Inés Acevedo.

 

 

Las puntas de la programatividad

 

Podemos ver en escritores como Juan Terranova, Natalia Moret, Fabián Casas, Felix Bruzzone, Iosi Havilio o Juan Diego Incardona que hoy en día tienen libros publicados en editoriales multinacionales como Norma, Mondadori o Planeta, la realización de este sistema, ya que publicaron sus primeros libros en editoriales pequeñas, muchas de las cuales están nombradas en el párrafo anterior.  

 

Quizás los casos más ruidosos son el de Felix Bruzzone que publicó 76 en Tamarisco que lo llevó a publicar los Topos y Barrefondo en Mondadori y después a ganar el premio Anna Saghers en Alemania. Y el de Pola Oloixarac que publicó Las teorías salvajes en Entropía, levantó polvareda hasta en el extranjero y por estos días la autora saca su flamante nuevo libro en Mondadori.

 

Hay algunos factores para leer el recambio generacional en el campo literario. La edad del escritor, la obra publicada y la editorial en la que publica. Estos son los testimonios de algunos escritores que publicaron sus primeros libros en pequeñas editoriales de culto, que tienen alrededor de treinta años, que fueron recibidos por la prensa especializada con miradas atentas y que por lo tanto están girando en el ojo de los grupos editores multinacionales.

 

Por un lado está Inés Acevedo y Diego Meret. Ambos publicados en  Mansalva y por otro Hernán Vanoli y Julián Troksberg, ambos publicados en Tamarisco y Vanoli también en Interzona. El foco está en estos cuatro autores porque representan un modelo de editorial y un modelo de narrativa. Troksberg y Vanoli hacen foco en una literatura post ficcional. Una literatura de argumentos, máquinas e invasiones. Mientras que Inés Acevedo y Diego Meret presentan una literatura autobiográfica, regional y realista. Seguramente las producciones literarias de los próximos años giren entre estas formas de relatar la maquinaria del campo cultural.   

 

 

Los amigos

 

Vanoli dice que lee a casi todos sus contemporáneos. Como salen tantas cosas y leí tan poco opté por dedicarme sólo a lo contemporáneo, y dentro de lo contemporáneo lo argentino me parece lo mejor, siempre que no tenga pretensiones muy literarias y que no sea miserabilista. Le gustan las novelas de ideas casi exclusivamente, el ensayo y todo lo corto; particularmente Twitter, una esfera de interacción y agrupamiento de los contemporáneos.  

 

Meret habla concretamente de autores que le gustan o le gustaron alguno o algunos de sus libros, Bizzio, Guebel, Fogwill, Saer, Rubio, Inés Acevedo, Casas, Llach, Pauls, Damián Ríos, Aira, Ratón Maciel, Elvio Gandolfo, Belén Iannuzzi, Carlos Ríos, Leandro Ávalos Blacha, Hebe Uhart, Alejandra Zina, Busqued, Martín Sancia, Terranova, Catón, Molina, Pailos, Martín Prieto, Jonás Gómez, Durand, Arturo Carrera. Finalmente dice que solo son algunos, hay muchos más.

 

Troksberg dice que tiene rachas de lectura, los libros que Asís escribió en los ochenta. 76 de Bruzzone, Bajo este sol tremendo de Busqued y La garchofa esmeralda de Rubio. De ellos espera ansioso nuevos libros.

 

Inés Acevedo dice que está leyendo a Víctor Goldgel, a Paz Levinson, Damián Ríos y a Luis Cháves (pero no es argentino)

 

 

 (Ni a palos 5/9/2011)

hace 7 meses